Escrito por: Esteban Gómez // No Comments

El derecho de desistimiento se refiere a “desistir”, anular una compra ya realizada. Una vez que has recibido el producto, tienes un plazo de 7 días (varía según país) para arrepentirte de la compra, y revocarla. Tendrás que devolver el producto (tu pagas el coste directo de devolución) y el vendedor tiene que reembolsarte el importe que hayas pagado por dicho producto. Algunos productos especiales pueden quedar al margen de este derecho, siempre que el vendedor lo haya advertido previamente. Salvo en esos supuestos casos, el vendedor no puede imponer al comprador otras limitaciones o penalizaciones económicas al desistimiento.

Productos especiales, y servicios.

Aunque pueda parecer sorprendente, todo lo dicho es aplicable a la compra de un lapicero o un automóvil. Sin embargo, es lógico que algunos productos muy especiales tengan una regulación específica. En mucho o en poco, estos artículos especiales se salen de lo que se ha expuesto.

Por ejemplo, el derecho de desistimiento no es aplicable a productos con precio de mercado muy fluctuante, o preparados especialmente para el comprador (personalizados), o prensa y revistas, u otros productos de alta caducidad.

Como caso singular no excluido, cabe mencionar algunos productos que se venden con derecho a instalación. Se entenderá mejor con un ejemplo: supongamos que compras un calentador de agua, y el vendedor se compromete a hacer la instalación de ese aparato (ya sea gratuitamente o por un coste suplementario). En dichos casos, la instalación podría cancelar el derecho de desistimiento, pero dicha instalación queda igualmente cubierta por la garantía legal, según se ha explicado.

Además, hay una serie de productos muy especiales que quedan fuera de la ley de garantías, porque no son “bienes de consumo”. Como ejemplos pueden servir los bienes inmuebles o los productos alimenticios. Los suministros (agua, electricidad, gas ciudad) y los servicios (servicios telefónicos, acceso a Internet, etc) también tienen una regulación especial.

Aparte de lo anterior, hay otros productos que tienen una limitación peculiar. Se trata de aquellos productos fácilmente duplicables, como software, discos de música, DVDs, vídeo juegos, etc.

Como ejemplo vamos a usar el caso del software, pero téngase en cuenta que todo lo que sigue también es aplicable a esos otros productos indicados.

Cualquiera podría comprar un software, obtener un duplicado del disco, y tratar luego de ejercer el derecho de desistimiento. Evidentemente esto sería un fraude, y además es demasiado sencillo de realizar. Por ese motivo, pierdes el derecho de desistimiento en el momento en que has tenido acceso a dicho disco.

Puede ocurrir que el disco venga con una protección especial: al abrir el paquete tienes acceso a los documentos (manuales, garantías, licencia, etc) y también tienes acceso a un sobre precintado que contiene el disco. Si no has roto ese precinto todavía puedes ejercer el desistimiento, porque es imposible generar una copia.

Ahora bien, puede ocurrir que el disco venga en un sobre sin precintar. En ese caso solo podrás ejercer el desistimiento si puedes demostrar que no has abierto el paquete (ese paquete conserva sus precintos de fábrica, en el exterior).

Puesto que no tienes forma de saber -previamente- si el sobre interno tiene precintos, te conviene meditar la posibilidad del desistimiento antes de lanzarte a abrir el paquete externo; es muy posible que luego ya pierdas ese derecho.

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