Escrito por: Esteban Gómez // No Comments

En Internet también hay sitios web dedicados a subastas y ventas particulares. Estos sitios están regentados por una entidad cuyo papel normalmente se limita a poner en contacto a ciudadanos que quieren comprar y vender cosas usadas. En ese caso, el sitio web no tiene responsabilidad sobre esas ventas. También puedes encontrarte en el caso de que una empresa vendedora te ofrezca un producto usado.

Comprando a una empresa o a un vendedor profesional, los artículos nuevos tienen una garantía “extendida” de dos años, pero los productos usados pueden tener una garantía inferior, según se haya pactado (nunca menos de un año). En todo caso, siguen teniendo una garantía normal de 6 meses en la que es posible reclamar al vendedor por cualquier defecto de calidad que no fuese previamente conocido por el comprador… siempre que compres a una empresa o vendedor profesional.

Si el vendedor es un particular, la ley de garantías no le afecta: no está obligado a ofrecer ningún tipo de responsabilidad sobre el producto. Por lo tanto habrá que pactar previamente cuál es la garantía del vendedor en caso de que el artículo sea defectuoso. Otra opción es que el vendedor ofrezca al comprador el derecho de cancelar la compra si se detecta un fallo de este tipo.

Un ciudadano particular que vende algo tampoco está obligado por las leyes de comercio minorista. Esto significa, por ejemplo, que no podrás exigir el derecho de desistimiento. Aún así, puede darse el caso de que el vendedor asuma voluntariamente esa posibilidad, si te permite que compres el producto y que luego puedas cancelar la compra.

Además, debes saber que la mayoría de organismos dedicados a defender al consumidor no querrán amparate en caso de que tengas problemas con una compra hecha a un particular. Para colmo, comprando a un particular o comprando un producto usado siempre pierdes la posibilidad de reclamar al fabricante o distribuidor.

Por todo lo dicho, es preferible evitar las compras a particulares. Si decides asumir el riesgo, puedes enviarle por correo electrónico un escrito previo y que servirá como contrato “informal”; en ese texto se debe especificar el producto (marca y modelo), el precio, las garantías asumidas por el vendedor, la posibilidad de desistimiento, quién pagará los portes, y los plazos (de pago, entrega, desistimiento y garantía). Ese escrito también debe indicar los datos de ambas partes (nombre y apellidos, domicilio, teléfonos de contacto). Si el vendedor acepta ese “contrato”, ya tienes un mínimo respaldo: en el caso de que haya problemas podrías iniciar acciones judiciales contra el vendedor teniendo un correo electrónico con su aceptación de dichas condiciones.

En caso de duda, haz la compra solamente si te permiten recibir y probar el producto antes de efectuar el pago.

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