La tarjeta de crédito: Una cuarentona condenada a renovarse

La tarjeta de crédito: Una cuarentona condenada a renovarse

Escrito por: // En fecha: May 18, 2011 // No Comments

El 14 de abril de 1971 nació la primera. Hoy, 40 años después, hay 100 millones como ella o muy parecidas en toda España. La tarjeta de crédito cumple esta primavera cuatro decenios de vida y la crisis de la edad madura le ha coincidido con el auge del comercio electrónico y la búsqueda de una sustituta más joven y atractiva.

El primer plástico (como se le ha denominado tantas veces desde los setenta) fue producido por el Banco de Bilbao en alianza con el principal desarrollador mundial del producto (Bank of America, quien venía ofreciéndola desde los 50 en Estados Unidos). 

El máximo capital permitido era de 25.000 pesetas para una época en la que el periódico costaba sólo cuatro.

Hoy día, las alianzas para innovar cambian y el grupo heredero del banco vizcaíno, el BBVA (junto a otras entidades financieras), acaba de acordar con Telefónica el desarrollo del sistema Near Field Communication (NFC), gracias al que se podrá pagar con el móvil simplemente acercando el aparato al terminal de cobro.

Todo ello, en un mundo en el que internet acorta distancias a la hora de realizar una compra,con innovadores sistemas como el PayPal. Según el último informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, en 2010, el comercio electrónico movió 7.317 millones de euros, un 27% más que el año precedente.

Transporte y viajes suponen una cuarta parte del uso total de este sistema.

Siendo importante, la cifra aún está muy lejos de desbancar al pago con tarjetas, que supera ampliamente los 100.000 millones de euros de volumen al año. Juan de La Puerta, director de Medios de Pago de BBVA, no prevé un final cercano para el plástico.

“En todo caso, habrá nuevas posibilidades de innovación y desarrollo durante bastante tiempo”, señala.

Como muestra de la lentitud del desbancamiento de la tarjeta basta el dato de que la primera vez que se habló del móvil como su sucesor fue en 2001. Otra cosa es que se vayan desarrollando a toda velocidad los pagos en internet vinculados a cuentas y a tarjetas de una forma más ágil a corto plazo.

Comprar sin dinero

Sin embargo, BBVA anda de celebraciones por lo que ha pasado, más que por lo que tiene que venir. “Comprar sin dinero”, fue el eslogan de la primera campaña de publicidad de la tarjeta de crédito, que permitía el pago total a fin de mes o el aplazamiento con un porcentaje del 10% saldo dispuesto.

La oferta caló hondo: antes de que terminase 1971, el Banco vizcaíno había emitido 742.000 tarjetas y los comercios que la aceptaban (entre ellos, El Corte Inglés o Cortefiel, por ejemplo) superaban los 5.000.

Por aquel entonces, y a partir de una compra de 3.000 pesetas, la autorización debía venir de uno de los centros creados a tal efecto. Antes de terminar el año habría 15 más en toda España.

Luego, a mediados de los 70, aparecieron las bacaladeras (las máquinas que calcaban en papel la silueta de la tarjeta), por las que se creaban tres resguardos de una compra que se repartían entre cliente, comercio y banco. El vendedor los acumulaba y cobraba sus remeses a final de mes.

Y pasaron los años. Y vino la democracia y, en 1976, el nacimiento de VISA, que no se extendería a todas las entidades hasta 1979. En esos momentos, BBVA había emitido 4,4 millones de tarjetas que completarían 8 millones de transacciones con una factoruación de 23.000 millones.

La tarjeta se iba haciendo mayor.  Tanto, que se habilitó un nuevo producto elitiista, como la VISA Oro del Banco de Bilbao, que empezó a cobrar cuota anual (7.000 pesetas) a partir de 1982, y que ampliaba a 500.000 pesetas el crédito disponible.

Aunque el fenómeno de las tarjetas de crédito no sería lo que es en España sin su hermana pobre: la tarjeta de débito. Caja Postal lanzó su VISA Electron, la primera del país que cargaba las compras directamente a la cuenta, en 1985. Aún ahora, es la más usada en el mercado.

Desde ese momento, la competencia y la tecnología pujaron por nuevos sistemas como la financiación de las compras, los pagos aplazados, las específicas para empresas, el prepago, las de marca compartida…

Hasta hoy, cuando BBVA cuenta con un stock de plásticos de 10 millones, el 58% de crédito, que factura 11.000 millones en compras y otros 11.000 en disposición en cajeros. En el conjunto del país, habría que multiplicar las cifras por diez.

Un regalo perfecto de cumpleaños para un plástico cuarentón condenado a renovarse.

Fuente: LaInformación.com

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